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Alabado sea
Allah, a Él damos
las gracias y pedimos ayuda y perdón. Que
Allah nos proteja
de nuestras propias maldades y de nuestras malas acciones.
Aquél a quien Allah
guíe no se extraviará, pero quien se aparte del camino no
podrá ser guiado. Doy fe de que no hay más dios que
Allah, Único y
que Muhammad es Su siervo y Su enviado.
He comprobado en estos últimos tiempos
que existen ciertas dudas entre la gente acerca de la
posición de la mujer en el islam y si éste permite o no su
maltrato; por lo que he considerado mi deber dar a conocer
lo que dicen los textos sagrados sobre las relaciones entre
hombres y mujeres y el lugar que el islam otorga a éstas en
la sociedad.
A
Allah imploramos bienaventuranza.
No hay religión que honre a la mujer y
que la trate tan justamente como el islam.
La honra
como ser humano; la honra como hija; la honra como esposa;
la honra como madre y la honra como miembro de la sociedad y
desaprueba la yahiliya (era árabe preislámica) que la
humilló hasta el punto de enterrarla viva como niña y
dejarla en herencia como esposa, como se hereda el ajuar y
los animales de carga.
En cuanto a
pegar e insultar a la esposa, es algo que no conviene a un
musulmán que conoce las prioridades de su religión y sabe
que es guardián y responsable de su rebaño y es un error
religioso, moral y educativo que sólo conlleva daño al
individuo, la familia y la sociedad.
Y quien consulta las aleyas del sagrado Corán encuentra que
la vida conyugal se basa en unos pilares sólidos de calma,
afecto e indulgencia, a los que alude la palabra del
Altísimo: “Y entre
Sus signos está el haberos creado esposas nacidas entre
vosotros, para que os sirvan de quietud, y el haber
suscitado entre vosotros el afecto y la bondad. Ciertamente,
hay en ellos signos para gente que reflexiona”,
(Sura de los Romanos, 21).
Asimismo, el sagrado Corán aludió al tipo de relación entre
los esposos diciendo: “Son vestidura para vosotros y
vosotros lo sois para ellas”, (Sura de la Vaca, 187). La
palabra “vestidura” tiene múltiples siginificados, entre
ellos refugio, protección, calor y adorno, y sobre
significados tan bellos como estos se basa la relación entre
los esposos.
Además, uno de los asuntos a los que hay que prestar
atención es que la necesidad recíproca del hombre y la mujer
es innata, pues Allah
los ha creado de manera que uno de ellos no pueda pasar sin
el otro.
De acuerdo con la ley de
Allah, la
creación se basa en la dualidad de todas las criaturas,
desde el átomo hasta la galaxia. Y dijo el Altísimo: “Todo
lo creamos por parejas. Quizás, así, os dejéis amonestar”,
(Sura de los que levantan un torbellino, 49)
Para ello, cuando
Allah creó a Adán, insufló en él su espíritu y lo alojó
en su paraíso, no lo dejó solo, sino que le creó una pareja
de su misma especie que consolara su desolación y con la que
completara su existencia y envió a ambos el mensaje divino:
“Alójate con tu pareja en el paraíso”, (Sura de la
Vaca 35).
La idea del islam, como aclara el Corán, es que la mujer no
es un adversario del
hombre, ni un rival, y lo mismo sucede con el hombre
respecto a la mujer, al contrario, cada uno de ellos es el
complemento del otro, sin el que no puede vivir.
Y dice el Corán: “Su Señor escuchó su plegaria: No dejaré
que se pierda obra de ninguno de vosotros, lo mismo si es
varón que si es hembra, que habéis salido los unos de los
otros”, (Sura de la Familia Imran, 195).
El significado de “los unos de los otros” es que la
mujer procede del hombre y el hombre de la mujer, y no hay
rivalidad ni antagonismo entre ellos, al contrario,
completo, armonía y colaboración.
Así pues, el
islam no acepta que la vida conyugal se base en la
humillación de la mujer ni que se le ofenda de palabra o
hecho, y no permite que se le insulte, es más, si el islam
prohíbe insultar a los animales y a los minerales ¿cómo iba
a permitirlo con el ser humano? ¿Cómo iba a permitirlo con
la esposa que es el ama de su casa, la socia de su vida, la
madre de sus hijos y su persona más cercana?
Y tenemos el mejor ejemplo en el Enviado,
Allah lo bendiga
y salve, pues se sabe que durante su vida no golpeó a
ninguna mujer, ni a ningún sirviente, ni a ningún animal de
carga y consideró repugnante al hombre que golpeaba a su
mujer, pues ¿cómo se le puede golpear al amanecer y yacer
con ella al anochecer?
Y decía, Allah lo
bendiga y salve: “No golpeéis a vuestra elección”, con el
significado de que los que golpean a sus mujeres son las
personas más malvadas y viles.
Para terminar,
digo que lo mencionado es la base de las relaciones
conyugales (indulgencia, amor, armonía, afecto); después,
cada uno de los esposos tiene que respetar al otro, saber
cuáles son sus derechos, cuáles sus obligaciones y
cumplirlas.
En caso de falta
o negligencia por parte de uno de los esposos, debe reinar
entre ellos el espíritu del perdón y la indulgencia.
Y si persiste uno de los dos en ofender y agredir al otro,
Allah legisló el
sistema del mérito y el castigo con el que se castiga al que
daña y se honra al que hace el bien, sin tener en cuenta su
sexo, sea hombre o mujer.
Esto es lo
que establecen todas las leyes de la tierra.
Y
Allah es el más docto.
Jamal Issa Moh’d Chattat
-
Diplomado
en las Ciencias del Corán, Jordania.
-
Diplomado
en la Recitación del Corán por el Ministerio de Asuntos
Islámicos en Jordania.
-
Licenciado
en los Fundamentos de la Religión Islámica, expedido por la
Facultad de Ciencias Árabes e Islámicas de la universidad
Valle del Nilo, en Sudán.
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